
Es Vedrà es un islote rocoso deshabitado frente a la costa suroeste de Ibiza. No se puede desembarcar —es espacio protegido—, así que «visitar Es Vedrà» significa en la práctica ir a los acantilados de enfrente o pasar navegando. El peñón es la silueta más reconocible de la isla y la razón de que todo este tramo de costa siga tan vacío.
Historia
Sobre Es Vedrà circulan más historias que sobre cualquier otro lugar de Ibiza: sirenas de la Odisea, campos magnéticos, luces extrañas. Esas historias son justamente eso: historias. Lo seguro es que el peñón fue durante siglos una referencia para quien navegaba esta costa, y que en el siglo XIX hubo gente viviendo y trabajando allí brevemente, entre ella un sacerdote que se retiró al islote. En los acantilados de enfrente está la Torre des Savinar, una de las torres de vigía del litoral; el camino hacia ella sigue siendo la ruta clásica al mirador. Hoy Es Vedrà y el vecino Es Vedranell son espacio protegido.
Qué hacer aquí
- Sube al mirador junto a la Torre des Savinar y haz el último tramo a pie: desde ahí se ve el peñón de frente.
- Baja a Cala d’Hort, la playita justo enfrente de Es Vedrà, y báñate con el peñón delante.
- Rodéalo en barco para entender su escala: desde el agua es otra cosa que desde el acantilado.
- Ve al atardecer, pero cuenta con compañía: es uno de los miradores más concurridos de la isla.
- Lleva calzado firme; los senderos del acantilado son sueltos, polvorientos y empinados.
- No intentes desembarcar en el peñón: es espacio protegido.
Datos
- Es Vedrà está deshabitado y se encuentra frente a la costa suroeste de Ibiza.
- El islote y el vecino Es Vedranell están protegidos; no se permite desembarcar.
- Las historias sobre magnetismo y sirenas son folclore, no hechos comprobados.
- La Torre des Savinar, en los acantilados de enfrente, es una de las torres de vigía históricas del litoral.
Ideal para
Caminantes, fotógrafos y quien quiera ver una vista que resuma la isla.
Siendo sinceros
No se puede acceder al peñón y en los miradores no hay ningún servicio. El último tramo es pista sin asfaltar, al atardecer se llena de coches y el sendero es realmente peligroso con mal calzado o de noche.




